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precio de un sitio web

El precio de un sitio web (1): ¿cómo lo hace el amigo ‘experto’ en webs?

Diseño y desarrollo web

Siempre hay y habrá un tema de debate esencial cuando nos enfrentamos a un nuevo proyecto: el precio. Ese tema tabú sobre el que a todo el mundo nos ha costado hablar alguna vez. Cada proyecto es un mundo nuevo para un desarrollador web y su equipo de Marketing. Conocer los conceptos, saber cómo colocar los elementos para darle la importancia relativa a cada información y hacer que un visitante disfrute de su visita de forma visual y funcional… En todo ello y en muchos más aspectos influye el precio de un sitio web.

Por ello, con este post quiero comenzar una tetralogía para explicarte cómo todos podemos hacer webs, pero no todos hacen la web que tú necesitas. Desde el nivel más bajo hasta el más alto, contando con la experiencia de todos nuestros proyectos propios y los proyectos a los que damos soporte, en los que nos hemos unido a sus propietarios para asegurar y mejorar su espacio web.

Os hablo como amigo en estas entradas: quiero que sepáis todo lo que no os cuentan y de lo que nosotros nos damos cuenta desde fuera. Queremos que os sintáis como reyes de vuestro castillo, seáis propietarios de lo que estáis adquiriendo y sepáis de verdad qué tienes en tu reino. Vosotros sois los monarcas.

Cliente satisfecho
Imagen real de un cliente satisfecho que domina y sabe lo que tiene.

Vamos a empezar con una frase que seguramente os suene mucho…

«Un conocido nuestro, muy cercano, sabe mucho de ordenadores y hace páginas webs»

Ojo, puede existir de verdad, hay gente autodidacta que puede hacer maravillas desde su casa (pero esa gente rara se dedica a ello y trabaja como autónomo). Nuestro experto está ahí y ya ha hecho muchas páginas webs a muchas personas y están todos muy contentos.

¿Cómo es trabajar con este ‘experto’?

Para ponerte en contexto, vamos a ir contándote una historia, a modo de ejemplo, de cómo suele ocurrir esta situación.

1. Primer contacto con nuestro conocido

  • Conocemos a nuestro experto en una cafetería, una pastelería, el negocio de nuestro amigo en común… para ver cómo lo vamos a hacer. Puede que nunca os conozcáis cara a cara y lo gestionéis todo por correo o, peor aún, todo por teléfono (sin información por escrito).
  • Le cuentas tus objetivos y preocupaciones sobre tu página web, los problemas que hay que solucionar, el aspecto que quieres que lleve y él responde todo con un «sí».
  • Como todo ha ido bien, te comenta que le envíes por correo tu logo, tus colores, la información que quieres añadir, lo normal.

2. ¿Hablamos de precios?

  • Él puede darte un precio cerrado, el cual te puede parecer bien.
  • O no te da un precio cerrado y te dice que comencemos por lo básico contratando dominio y hosting.
  • Además, cuando necesite más dinero, te lo irá pidiendo sobre la marcha. Tampoco te parece mal, es algo más cómodo.
  • Todo parece correcto, rápido y estás más feliz que nunca porque vas a tener una web rápida y nuestro ‘experto’ sonaba muy confiado.

cuanto cuesta una web
«Todo va como la seda»

3. Durante el desarrollo de tu web…

Aquí comienza tu proyecto (no el suyo). Nuestro ‘experto’ dice que está trabajando día y noche en tu página web para tenerla cuanto antes (porque no tiene horario de oficina, trabaja cuando puede).

  • Está preparando el diseño para ofrecerte unas imágenes con los textos que le has enviado por correo y así puedes escoger cómo quieres que tu web se vea.
  • Hay algunas veces que no te coge el teléfono, es normal, estará ocupado trabajando. (Seguimos siendo personas, al fin y al cabo. 😄).
  • Puede que te llame para solicitarte más dinero que se necesita para una mejor infraestructura.
  • El diseño tiene que ser abonado porque es trabajo realizado por otra persona.
  • El SEO tiene que realizarse, por lo que necesita un adelanto…

Pequeños detalles que tenemos que aceptar por este modelo de trabajo, pero eso sí, «todo va bien». Seguimos…

4. Surgen las primeras dudas

Se te ocurren nuevas ideas y te dijo que aún podías añadir lo que quisieras… ¿O puede que no todo?

«No, eso tampoco», «No, no, eso no se puede modificar porque la web no funciona así», «¡Ah! Se me olvidó que esto tampoco funciona porque va a ser muy difícil de hacer lo que quieres». «Necesito otro adelanto porque he cambiado cosas que supuestamente no íbamos a cambiar».

Las negativas son las que más te chirrían, pero tenemos que saber que hay cosas que no podemos pedir o bien es algo sobre lo que no habláis porque no está presupuestado. Empiezas entonces a tener las primeras dudas sobre cómo puede acabar tu web.

  • Hay veces en los que no te dice nada sobre la web, tienes que llamar para saber si va todo bien… ¿necesitas algo? ¿fotos? ¿textos? Parece que sí, pero no se acordó de pedirlo antes.
  • Te ha dicho que queda poco, así que vamos a aguantar un poco más y ser felices.
  • No te habla en un tiempo y luego aparece con que la web está lista. Te enseña la web y dices en tu interior ‘ok…’.
  • Le comentas que habría que cambiar ciertas cosas, te dice que es bastante difícil de cambiar a estas alturas.
  • La web ya está subida a su hosting, ya está pública, no es posible hacer ahora esas cosas porque no tiene tiempo.

¿Y tú? Ya tienes una web y te ha salido algo rara. Pero es tu web, no te queda otra. Vamos a esperar un poco a ver si tiene tiempo y te hace esos cambios que te hace falta.

precio de un sitio web
«¡No puedo más!» dice tu cabeza.

5. Después de un tiempo…

Tu ‘experto’ solo te llama para renovar el hosting o el dominio… o directamente te dice que te pasa el pago, que es tu web y debes de encargarte. Se desprende de ti lentamente. Y entonces…

  • Le comentas que necesitas hacer esos cambios, que la web no puede estar así, «¡MI DIRECCIÓN NO ES CALLE DE PRUEBA, 123!»
  • Te envía un correo con un vídeo en un idioma que no entiendes enseñándote cómo cambiarlo, que no tiene tiempo porque está inmerso en otros proyectos.
  • La web se cae por culpa del servidor, no por él.
  • Te pregunta que si has tocado algo porque no estaba así cuando él la terminó.
  • Te dice que se ha desconfigurado completamente y que si quieres que la modifique, necesita un adelanto para asegurar el trabajo. «¡PERO SI YO NO HE TOCADO NADA! 😭»
  • Le dices que hay cosas que falta, que no funcionan… cosas que habías hablado por teléfono y él había apuntado en la libreta. Pero te dice que no recuerda nada de eso, que se te olvidó comentarlo, que eso no estaba en lo que acordasteis… pero tú tenías todo lo que le dijiste por teléfono.
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Ya empiezas a cansarte y a no tener ganas de seguir trabajando con alguien que no quiere trabajar contigo o que no te ha escuchado lo que de verdad necesita tu proyecto. Tienes una web, está pagada y no quieres saber nada. Abandonada, se queda como un escaparte a un sueño pequeño que tenías.

Y hasta aquí acabó tu aventura de las webs. Crees que todo va a ser así y no quieres saber nada más del tema.

¿Qué podemos aprender de estas situaciones?

  • Cuando empezamos un proyecto, tenemos que sentarnos a pensar detenidamente. Tenemos que organizar todo el contenido desde el principio. Estudiar nuestro mercado y saber qué cosas debemos de hacer.
  • ¿Necesito de verdad una web? Puede que solo necesites una landing page donde necesites decir quién eres, qué haces, dónde lo haces y los canales de comunicación por donde puede hablar contigo.
  • Reflejar en un documento todo lo que vas a necesitar y qué se debe de realizar es la mejor arma contra los olvidos o los ‘no estaba acordado’. Es un contrato para saber tus derechos y tus obligaciones, pero también lo que se debe de realizar al final del proyecto.
  • Tener comunicación o iniciativa no implica que todo sea bueno. Se necesita tener comunicación y tiene que ser continua para que tú puedas saber en qué estado real está tu web. Saber los plazos de entrega, las tecnologías que se usarán o simplemente las tareas que debes de realizar para ayudar a hacer tu proyecto son esenciales para que todo salga acorde a lo previsto.
  • Si un proyecto acaba, necesitas una fiabilidad de que se mantendrá en pie. De que si necesitas algún cambio (ya sea pequeño o grande), tienes a las personas que te lo han desarrollado para que puedan ayudarte después de un tiempo de acabar.
  • Fiabilidad antes, durante y después. Si dudas desde el principio o no te has sentido cómodo durante el proceso, no habrá un buen final.
  • Implicación por ambos bandos. No tienes por qué ir detrás del desarrollador, de meterle prisa para que esté todo listo o que el desarrollador esté enviándote correos cada dos minutos de falta algo. Si hay una buena unión, el proyecto saldrá solo y sin problemas.

En definitiva…

El precio de un sitio web puede variar y mucho. Los verdaderos expertos pueden salir caros o económicos según las necesidades y especificaciones de tu proyecto. Los amigos ‘expertos’ saldrán caros tarde o temprano. Puedes tener la misma confianza con tu desarrollador web como la que puedes tener con la de tu cartero o la de tu fontanero: sabes que va a hacer su trabajo, no tienes por qué verlo todos los días y cuando lo necesitas siempre estará en su oficina para ayudarte cuando tengas algún problema.

Puede que estas tareas necesitan ser llevadas por gente que trabaja todos los días en estos temas. Gente que está formándose para darte toda la información necesaria para que tu negocio o idea pueda ser mostrada en tu ciudad, en la provincia, a nivel nacional o incluso al mundo entero, ¿para qué poner límite?

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Gente como nosotros, ahora que lo preguntas. ¿Quieres hablar sobre qué tipo de web necesitas? Puedes hacerlo en nuestro correo hola@baeticadigital.com ¡Estamos encantados de poder ayudarte! 😄

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